Los 15 platos franceses típicos que hay que probar alguna vez

El patrimonio francés no se resume sólo a una lista de monumentos que visitar. También incluye un idioma elegante, además de especialidades culinarias, a menudo ligadas a ciertas regiones y transmitidas a veces de generación en generación. Hagamos un pequeño tour de Francia de especialidades culinarias.

1) El Cassoulet

El Cassoulet
Crédito : Isabelle Hurbain-Palatin bajo CC BY-SA 2.0

Probablemente no es el plato más ligero que pueda probar en Francia. Este plato, originario de Laguedoc-Roussillon, está compuesto de alubias blancas, muslos de pato y carne de cerdo (bajo diferentes formas). Las familias de campesinos lo han consumido durante siglos. Hoy, los franceses lo cocinan para las reuniones familiares.

 

 

2) Foie Gras

Foie Gras

Está presente en todas las mesas durante las fiestas de fin de año. Incluso si la gente asocia esta especialidad a Francia, la tradición de la cebadura de ocas ya existía en la Antigüedad. La mejor manera de degustarlo es sobre un pan brioche con un poco de mermelada de higos.

 

 

3) Pollo a la Vasca

Pollo a la Vasca
Crédito : Arnaud 25 / Wikimedia Commons bajo CC BY-SA 4.0

El País Vasco es una de las regiones francesas más ricas en términos gastronómicos. Allí, se crían aves de corral, concretamente razas poco comunes de pollo y de pato. El Pollo a la Vasca es un plato completo en el que la carne ha sido ablandada con una piperada, una salsa compuesta de jamón de Bayona, pimientos, tomates y pimiento de Espelette.

 

 

4) Caracoles con mantequilla y perejil

Caracoles con mantequilla y perejil

Subamos hasta Borgoña para descubrir otra receta francesa poco común, la de los caracoles con mantequilla y perejil, comúnmente llamados «caracoles borgoñeses». Se cocinan, como lo indica su nombre, con una crema de mantequilla y perejil, y se presentan en sus conchas, degustándose con un pincho para caracoles.

 

 

5) La Mouclade de Charente

La Mouclade de Charente
Crédito : Matt Ryall / Wikimedia Commons bajo CC BY 2.0

La zona de La Rochelle y de la Isla de Ré se llena de turistas en cuanto vuelven las temperaturas cálidas. Los numerosos visitantes, encantados por las especialidades culinarias de la región, reproducen en sus casas esta receta tan sabrosa. Los mejillones de Bouchot (una raza tan poco común como apreciada) se cocinan con chalotas, dientes de ajo, ramilletes de hierbas, especias, huevos, nata y sobre todo, con Pineau de Charente (un alcohol de la región).

 

 

6) Crepes bretones

Crepes bretones
Crédito : Jacklee. / Wikimedia Commons bajo CC BY-SA 4.0

Las creperías bretonas, debido a un entusiasmo goloso, están presentes casi por toda Francia. ¿Qué se cocina allí? La respuesta es una crepe salada, realizada con harina de sarraceno, que le da un color agrisado. Incluso si los rellenos tradicionales son jamón/queso/huevo y Andouille/cebolla, su variedad se han ampliado a lo largo del tiempo y son cada vez más novedosos. Si está en París, ¡las mejores creperías de la capital se encuentran en el barrio de la Torre de Montparnasse!

 

 

7) Carbonada Flamenca

Carbonada Flamenca

Encontrará una amplia variedad de cervezas en el norte de Francia. La cercanía de Bélgica ha inspirado a las amas de casa que cocinan desde hace generaciones la Carbonada Flamenca. Se trata de un plato de carne de res, cocinado a fuego lento en cerveza rubia y plantas aromáticas. Al final de la cocción se añade un poco de pan de especias tradicional con mostaza para dar todavía más sabor a este plato dulce y salado.

 

 

8) La quiche Lorraine

La quiche Lorraine
Crédito : Arnaud 25 / Wikimedia Commons bajo CC BY-SA 4.0

Viajemos hasta Lorena para descubrir esta receta original. La quiche Lorraine es, según la tradición de Lorena, una tarta rellena de una mezcla compuesta de nata fresa, leche, huevos, nuez moscada y tocino a la parrilla. Estos ingredientes le aportan ese pequeño sabor ahumado que tanto gusta en las cuatro esquinas de Francia. Hoy, la Quiche Lorraine se ha vuelto tan popular que es posible encontrarla, tanto en una panadería como en un restaurante, en una versión más moderna: con champiñones, puerros o pollo. En un restaurante lorenés, podrá probar el chucrut, un plato compuesto de col fermentada y embutido de la región.

 

 

9) Raclette y Fondue Saboyana

Raclette
Crédito : Arnaud 25 / Wikimedia Commons bajo CC BY-SA 4.0

Vayamos ahora a los Alpes para abastecernos de quesos. Los saboyanos, inspirados por sus vecinos suizos, consumen regularmente raclettes y fondues. En el caso de la Raclette, los comensales tienen pequeños cuencos que cada uno llena a su gusto con queso para Raclette (fabricado por las cooperativas, si está en la montaña) y huevos de codorniz. La charcutería y las patatas hervidas están a disposición del comensal, a un lado, para acompañar el queso fundido y dorado. Para la Fondue Saboyana, en cambio, se utiliza un gran recipiente lleno de una mezcla de tres quesos y de vino blanco. Los invitados mojan ahí trocitos de pan. La tradición dice que al que se le caiga dentro su trocito de pan ¡tendrá que pasar una prueba! Así que, si no quiere tener que enfrentarse a ella, ¡concéntrese!

Fondue Saboyana
Crédito : Caroline Léna Becker / Wikimedia Commons bajo CC BY 3.0

 

 

10) Gratén Delfinés

Gratén Delfinés
Crédito : Ludovic Péron / Wikimedia Commons bajo CC BY-SA 3.0

En la región de Grenoble, otro plato invernal se ha vuelvo realmente ineludible. Es el Gratén Delfinés. Tradicionalmente, se compone de patatas cocidas en rodajas, nata fresca, leche y nuez moscada. No se añade ningún queso a la receta original, pero es posible que el plato que le sirvan sí lleve un toque. Esta receta gusta tanto que cada casa tiene su propia versión.

 

 

11) Bullabesa

Bullabesa
Crédito : Arnaud 25 / Wikimedia Commons bajo CC BY-SA 4.0

La Bullabesa es una sopa aromatizada típica de la región de Marsella. Como hay muchos pescadores en esta zona, este plato, lógicamente, está compuesto de diversos pescados, mariscos, tomates, hierbas del sur, mostaza y yemas de huevo. Se consume con pan o patatas.

 

 

12) Ratatouille

Ratatouille
Crédito : Barbara Wells bajo CC BY-SA 2.0

En Provenza, es el plato de las abuelas por excelencia. Está tan rico que hoy en día la mayoría de los restauradores lo proponen para acompañar el pescado o la carne.

 

 

13) Buey a la borgoñona, Blanqueta de ternera y Hachis Parmentier

Buey a la borgoñona

Encontrará estos platos convivales tanto en los restaurantes tradicionales como en los innovadores, en una versión revisitada. El Buey a la Borgoñona es un plato cocinado con tubérculos, a fuego lento y en vino tinto. La Blanqueta de Ternera también es un plato cocinado con nata, zanahorias y caldo, a fuego lento. El Hachis Parmentier está compuesto por dos capas: la primera tiene carne picada a la que el chef le añade plantas aromáticas a su gusto, y la segunda es un puré casero, la mayoría de las veces gratinado. A los franceses les gusta comer estos platos cuando van a un restaurante, en el transcurso de la semana durante la pausa del mediodía o en familia el fin de semana.

Blanqueta de ternera
Crédito : Arnaud 25 / Wikimedia Commons bajo CC BY-SA 4.0
Hachis Parmentier
Crédito : Amy Ross bajo CC BY-ND 2.0

 

 

14) Filete tártaro y Soufflé de queso

Filete tártaro

He aquí dos platos típicos que encontrará en los bares. El VERDADERO filete tártaro se corta con un cuchillo y después se le añaden especias y un huevo. Se sirve con patatas fritas y se trata de una buena alternativa al filete con patatas tradicional.
El Soufflé de queso, por su parte, es un clásico con una técnica de preparación difícil. Su éxito depende sobre todo del tiempo de cocción y de la temperatura del horno. Unos grados de más y el resultado puede volverse una catástrofe. Así que, ¡más vale dejar que lo haga un profesional! Aquí hablamos del Soufflé de queso, pero que sepa que también existe una versión dulce de limón o de chocolate.

Soufflé de queso
Crédito : Pierre Alain d’Orange / Wikimedia Commons bajo CC BY-SA 3.0

 

 

15) Las ancas de rana

Las ancas de rana
Crédito : Arnaud 25 / Wikimedia Commons bajo CC BY-SA 4.0

No es posible terminar este artículo con otro plato que no sea el que preocupa tanto a los turistas, las famosas ancas de rana. Generalmente están empanadas o fritas con un poco de cebolla. La carne es delicada y tierna y el sabor es cercano al de las aves de corral. ¡Así que no hay razón para hacer una montaña de un grano de arroz!

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